Estaba en Indonesia cuando mi marido, Jean-Michel Mousset, me reveló la compra del Castillo, un castillo que conocí por primera vez en el año 2000 con motivo de la entrega del premio del transportista del año a Transport Mousset.

En 2004 en una visita, mi marido, muy apegado al destino del castillo de Boisniard, me dijo que lo compraría si podía financiar el proyecto, para que yo, Louisanne Le Corfec-Mousset, lo convirtiera en un lugar importante del departamento de Vendée.

Al estar el castillo en un estado de deterioro muy importante, tuvimos que reformar todos los interiores de las habitaciones, la fachada, el saneamiento, la calefacción y el aire acondicionado. Después, a partir de 2008, se construyeron las casas de madera y, por último, en 2011 se abrió el restaurante, la piscina y se terminó la última de las casas de madera, Evita.

La decoración vino propiciada por mis viajes, de los que trajimos pequeños objetos, litografías, inspiración… Los viajes se efectuaron a menudo con la colaboración de la Cámara de Comercio de Vendée, a China, India, Tailandia, Birmania y gracias a mi hija indonesia Vivi.

Como Vivi no conocía las empresas, vivimos varios periplos con conductor como aventuras diarias durante varias semanas para traer muebles, entarimados, objetos, con el fin de restaurar convenientemente el castillo.

Muchas aventuras, como escoger la madera de la cama de la habitación In the Mood for love, donde la mujer del jefe de la empresa nos invitó a disfrutar de la pesca de su marido, un placer todavía muy presente por su amabilidad.

Los nombres de las mujeres escogidos para las casas de madera son los nombres de verdaderas mujeres de talento, con un cierto gusto por el riesgo, que aportaron su historia al mundo.

En el Castillo y el Manoir nos guiamos por el ambiente del castillo, como esa magnífica cama con baldaquino en la habitación Canne à Sucre, con unos peldaños para acceder a esta…

La preciosa habitación Mystic, con sus escudos de armas familiares, antigua capilla, donde los muebles combinan con los vitrales…

Reflexionamos mucho sobre la decoración de las habitaciones, y cada una de ellas habla de un momento, histórico, de valentía, de amabilidad, de tranquilidad, de respeto por lugares tan maravillosos como este lugar que es el castillo Boisniard.

El salón de té, y recepción del Castillo, cuadros sobre el estilo de vida chino, las flores, el arte del masaje indonesio y los grigris que son los wayangs, nos aportan la protección en estos lugares cargados de historia…

La Table du Boisniard, con su gran cuadro al fondo de la sala, recuerda todo lo que hace que esta empresa exista, Tintin para mi marido, los pájaros para mí, y nuestros viajes

Todos los cuadros son animalistas, floridos y con efecto terciopelo, en el marco de una decoración que pertenece al campo y a lo que lo envuelve…

Los animales llegaron durante las obras, comenzando por las distintas especies de pájaros. La historia se repite gracias a esta reforma, porque el señor de Concise, que vivió en el castillo del Bois Nyard a finales del siglo XVII, trajo de sus viajes numerosos pájaros exóticos que exponía en las pajareras diseminadas por todo el parque. La historia es un eterno volver a empezar…

Desde 2005, me ocupo del desarrollo de este establecimiento a través de sus innumerables obras de restauración, y con la conciencia de un trabajo bien hecho con mis equipos siempre atentos a la excelencia ofrecida por este lugar.

Estoy segura –ahora que conocen la historia de la restauración del Château Boisniard desde 2005–, de que tendrán interés en apreciar las reformas gracias a nuestra constancia en este lugar de prestigio.

Un abrazo,

Louisanne Le Corfec – Mousset