Del castillo al hotel con encanto de 5 estrellas en Vendée (Puy du Fou)

Es fácil imaginar en el parque del Boisniard las huellas de la prehistoria a través de esos presumibles megalitos desplomados llamados «les fesses de Gargantua» o incluso esas gargantas talladas en la roca que recuerdan las «piedras de sacrificios».

La Crûme, afluente de la Sèvre Nantaise, nace aquí.

En la época galorromana, la colina del Boisniard estaba frecuentada por los druidas. Aquí se ha encontrado un taller metalúrgico y objetos tallados en cristal de roca: el famoso «diamante negro» de Chambretaud.
En 1407 el caballero Jehan du Puy du Fou, señor de Bois-Nyart hizo construir aquí su castillo. Los dinteles de granito y la chimenea monumental del castillo son testigos de aquella época.

Los Puy du Fou vendieron el Boisniard en 1643 a René Pillot, señor de la Gimmonière en Longeron.
Tras transmitir estos su propiedad a los La Guérinière, y a los Melliers, el Boisniard se convirtió en 1740 en propiedad de Charles-Philippe Grelier, caballero de Concise (otro dominio de Chambretaud). Brillante oficial de la marina real, recorrió el mundo y regreso de sus viajes con una colección de pájaros exóticos que llenaron las pajareras del Boisniard.

En 1793 los Grelier lucharon en el ejército de Vendée junto al marqués de la Rochejacquelein. El Boisniard vivió entonces las tristes horas del terror y de las columnas infernales. El castillo fue ocupado por una guarnición republicana.

En 1804 un general del ejército de Vendée, Bertrand de Saint-Hubert, compró lo que quedaba del castillo de Boisniard y lo restauró en el estilo que se le conoce hoy en día: una fachada de inspiración renacentista y otra fachada más medieval.
En 1852 Félix de Hargues, propietario del castillo, transfirió el Boisniard, del municipio de La Verrie al de Chambretaud.

En los siglos XIX y XX, el castillo de Boisniard fue vendido y transmitido en el seno de familias nobles. Por aquí pasaron los Hillerin de Boistissandeau, de Hargues, Le Tourneur de la Borde, Geloës d’Esloo, y las Desme de Lisle cuyos escudos de armas todavía decoran el techo de la habitación 3 «Mystic».
Geneviève de La Borde, cuyo nombre de nacimiento era Desme de Lisle, fue la gran benefactora de la parroquia de Chambretaud y de su nueva iglesia Nuestra Señora de la Natividad, construida en 1902. En esa época, los compañeros de la casa Griffon de Chambretaud esculpieron los artesonados del salón de bienvenida del castillo con «pliegues».
Después los Paul-Cavallier, propietarios de las herrerías de Pont-à-Mousson, compraron el Boisniard en 1938 para alojar a su numerosa familia durante la guerra. Una vez restablecida la paz, los Paul-Cavallier regresaron a Alsacia Lorena y pusieron el castillo de Boisniard a disposición de Hermanitos de los Pobres que lo ocuparon todos los veranos con colonias de vacaciones.
En 1978, Maurice Durand, fabricante de muebles de Herbiers, compró el castillo. Maurice Durand era un apasionado de la madera y los árboles y coleccionaba libros antiguos. Nada sería demasiado bello para restaurar el magnífico parque de estilo inglés y convertir el Boisniard en una residencia de lujo. Los entrehierros de las chimeneas fueron forjados con las letras D y N, por Durand y Normand, el nombre de soltera de su esposa.

En 1989 un inglés, Joseph Haypworth, compró el Boisniard y lo rebautizó «Château-Joseph». Pero no sacó ningún provecho, porque reconvertido a hotelero-restaurador aficionado, quebró.

En 1994, en el Tribunal de Comercio, Boisniard fue cedido a Patrick Bouju, un habitante de Cholet, que volvería a venderlo en diciembre de 2004 a Jean-Michel Mousset, transportista de la región, que no se conformaba con ver este bello patrimonio caer en desuso.

A partir de 2005, Louisanne Le Corfec, esposa de Jean-Michel Mousset, devolvió al castillo del Boisniard su categoría. Reformó las diez habitaciones del Castillo, creó siete nuevas habitaciones en el Manoir, diez nuevas habitaciones en las casas de madera y un nuevo restaurante gastronómico llamado La Table du Boisniard. Dirige a un equipo de 16 personas que han convertido el Boisniard en una referencia de las buenas prácticas francesas.

En 2008 el Château du Boisniard se convirtió en el primer hotel de cuatro estrellas de Vendée y el Choletais.

En 2012 consiguió la quinta estrella.

En 2011 se inauguraron el nuevo restaurante gastronómico llamado La Table du Boisniard y 10 nuevas habitaciones «Las Casas de Madera». Alojadas en el corazón del parque de 10 ha, estas casas, construidas sobre pilotes, ofrecen una experiencia privilegiada: la comodidad de cinco estrellas en el corazón de la naturaleza y de árboles seculares.

Cada habitación es única, con su decoración personalizada: camas con baldaquino, mobiliario de madera esculpida, cuartos de baño de mármol y teca…

Los clientes tienen a su disposición una pista de tenis, una piscina exterior climatizada, una sala de fitness, un spa de natación con hammam, jacuzzi y centro de belleza con una esteticista permanente.

En los jardines del Castillo, se ha instalado una fuente de piedra de lava de Buru Budur (Indonesia) que combina con el granito armoricano. De nuevo los pájaros exóticos dan vida al parque. El espíritu del viaje ha regresado al Boisniard.